- ¿Lo viste?
- Si
- ¿Vomitó en la mitad de cancha?
- Si, yo tampoco lo puedo creer.
El diálogo tal vez nunca haya existido. O si. El resto es todo verdadero…
El flojo rendimiento de un peladito nacido en Flores obligó al equipo a probar una variante, hasta ese momento, impensada. Un flaco zurdito, con la casaca número once en su espalda, pasaría a ser dupla delantera con el Tanque Pandullo. Pérez, por su parte, ocuparía un lugar en el medio campo intentando generar juego.
Pocos hubieran apostado a esa altura, que ese cambio iba a ser una de las claves para luchar el torneo. Finalmente, el sueño del ascenso quedó trunco luego de la fatídica promoción.
El pequeño Ryan Giggs, o simplemente Figazza para los amigos, debutaría en la dupla delantera con dos goles en el primer tiempo, desbordes y mucha presión. Sin embargo, la frutilla del postre fue un pato lanzado muy cerca del círculo central ante la atónita mirada de compañeros, rivales, referís y organizadores.
- Es que sin resaca, no rinde.
- Eso dicen, pero ¿será cierto?
- Y, fijate. Cada vez que llegó mamado, por lo menos clavó uno.
Como el pelo para Sansón, la resaca es la fuente de energía de este joven muchacho oriundo de Yapeyú.
Luego de ese día, sus compañeros se preocupaban cada vez que el Figa no tenía planes para salir un viernes a la noche. Si era necesario, había que quedarse con él hasta altas horas de la madrugada siguiéndole el ritmo con el Fernet y los cantimpalos. Sólo así, con restos de borrachera y alcohol fresco en la sangre, se transformaba en aquel wing izquierdo cuyas diagonales alfilescas paralizaban a las defensas de Torneos del Bajo.
- ¿Cómo estará para este torneo?
- No se, pero por si las dudas yo ya compre unos whiskys para juntarme con él el día anterior.
Cuando la resaca se hizo un arma infalible, allí estuvo él: Figazza.
- Si
- ¿Vomitó en la mitad de cancha?
- Si, yo tampoco lo puedo creer.
El diálogo tal vez nunca haya existido. O si. El resto es todo verdadero…
El flojo rendimiento de un peladito nacido en Flores obligó al equipo a probar una variante, hasta ese momento, impensada. Un flaco zurdito, con la casaca número once en su espalda, pasaría a ser dupla delantera con el Tanque Pandullo. Pérez, por su parte, ocuparía un lugar en el medio campo intentando generar juego.
Pocos hubieran apostado a esa altura, que ese cambio iba a ser una de las claves para luchar el torneo. Finalmente, el sueño del ascenso quedó trunco luego de la fatídica promoción.
El pequeño Ryan Giggs, o simplemente Figazza para los amigos, debutaría en la dupla delantera con dos goles en el primer tiempo, desbordes y mucha presión. Sin embargo, la frutilla del postre fue un pato lanzado muy cerca del círculo central ante la atónita mirada de compañeros, rivales, referís y organizadores.
- Es que sin resaca, no rinde.
- Eso dicen, pero ¿será cierto?
- Y, fijate. Cada vez que llegó mamado, por lo menos clavó uno.
Como el pelo para Sansón, la resaca es la fuente de energía de este joven muchacho oriundo de Yapeyú.
Luego de ese día, sus compañeros se preocupaban cada vez que el Figa no tenía planes para salir un viernes a la noche. Si era necesario, había que quedarse con él hasta altas horas de la madrugada siguiéndole el ritmo con el Fernet y los cantimpalos. Sólo así, con restos de borrachera y alcohol fresco en la sangre, se transformaba en aquel wing izquierdo cuyas diagonales alfilescas paralizaban a las defensas de Torneos del Bajo.
- ¿Cómo estará para este torneo?
- No se, pero por si las dudas yo ya compre unos whiskys para juntarme con él el día anterior.
Cuando la resaca se hizo un arma infalible, allí estuvo él: Figazza.

Jajajajaj qué grande el Feeeeegaaaaaa. Uno de los jugadores más bancados por la tribuna y la platea femenina
ResponderEliminarEs cierto. Varias veces me ha dicho que si no me consumía en exceso la noche anterior a un partido, al otro día no la veía ni cuadrada
ResponderEliminarJAJAJAJA LA FOTO LO DICE TODO
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