Si nunca jugaste con El Negro, no sabés lo que te perdés.
Si nunca peloteaste con él, seguro pensás que el equipo es más importante que las individualidades. Porque claro, no crees que nadie sea capaz de gambetear a todos y hacer el gol cuando tiene ganas.
Si nunca tuviste el placer de compartir con él una cancha, jamás te pasó de tener que dejarlo afuera del fulbito semanal, porque armes los equipos que armes, siempre va a tener afano el equipo en donde juegue.
Si nunca, pero nunca participaste de un picado, aunque sea, con El Negro, no tenés idea de lo que significa esperar a que confirme él, para ver si te anotás en un torneo. Porque es evidente, “si no juega El Negro, no nos anotamos”.
Ya sé, pensás que exagero. Por supuesto. ¡Si nunca jugaste con El Negro!. Si hasta un chiflado llego a decir que nada que envidiarle a Messi tiene.
Si nunca te enfrentaste Cervecini, no sabés lo que significa que todos, pero TODOS los rebotes le queden a él.
Si jamás de los jamases lo marcaste, no sabés lo que se siente estar muy cerca, a centímetros de la pelota, a segundos de que sea tuya, y que un pie mas rápido que la vista se la lleve como si nada derecho para tu arco.
¿Más?
¿Para qué? Si no me vas a creer. Hasta jugando de 3 en cancha grande, gambeteó a cuatro y la clavo al lado del palo.
Si nunca lo viste al Negro, no sabés lo que se siente mirar como un bombazo de mitad de cancha se estrella contra el travesaño.
Me acuerdo en los recreos, cuando en el patio del colegio nos eludía a todos haciendo jueguito sin que la pelota tocara el piso. Por supuesto, si no jugaste con El Negro no tenés idea de lo que te estoy hablando.
Si nunca jugaste con El Negro… no sabés lo que es el fútbol.
Si nunca peloteaste con él, seguro pensás que el equipo es más importante que las individualidades. Porque claro, no crees que nadie sea capaz de gambetear a todos y hacer el gol cuando tiene ganas.
Si nunca tuviste el placer de compartir con él una cancha, jamás te pasó de tener que dejarlo afuera del fulbito semanal, porque armes los equipos que armes, siempre va a tener afano el equipo en donde juegue.
Si nunca, pero nunca participaste de un picado, aunque sea, con El Negro, no tenés idea de lo que significa esperar a que confirme él, para ver si te anotás en un torneo. Porque es evidente, “si no juega El Negro, no nos anotamos”.
Ya sé, pensás que exagero. Por supuesto. ¡Si nunca jugaste con El Negro!. Si hasta un chiflado llego a decir que nada que envidiarle a Messi tiene.
Si nunca te enfrentaste Cervecini, no sabés lo que significa que todos, pero TODOS los rebotes le queden a él.
Si jamás de los jamases lo marcaste, no sabés lo que se siente estar muy cerca, a centímetros de la pelota, a segundos de que sea tuya, y que un pie mas rápido que la vista se la lleve como si nada derecho para tu arco.
¿Más?
¿Para qué? Si no me vas a creer. Hasta jugando de 3 en cancha grande, gambeteó a cuatro y la clavo al lado del palo.
Si nunca lo viste al Negro, no sabés lo que se siente mirar como un bombazo de mitad de cancha se estrella contra el travesaño.
Me acuerdo en los recreos, cuando en el patio del colegio nos eludía a todos haciendo jueguito sin que la pelota tocara el piso. Por supuesto, si no jugaste con El Negro no tenés idea de lo que te estoy hablando.
Si nunca jugaste con El Negro… no sabés lo que es el fútbol.

IDOLO
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